Cataluña y el fin de la guerra, 1939

 

El final de la guerra

Entre julio y octubre de 1938, la Legión Cóndor estaba compuesta por unos 70 aparatos de los que perdió unos 10 en combate. Se aprovecharon los meses siguientes para ensayar sobre el terreno aviones más modernos, como los Bf-109E, He-111J y el Henschel Hs 126A. Los Ju-87 "Stuka" fueron empleados en ataques en picado desde la batalla del Ebro y en febrero de 1939, para machacar los aeródromos republicanos de la región catalana, operando desde el aeródromo de La Cènia, en Tarragona.

El 5 de noviembre de 1938, resulta herido en Monjos Juan Comas Borras, jefe del grupo de "Chatos"perdiendo una pierna, le sucedió Zambudio, que fue herido poco después. El 1 de noviembre, Von Richthofen sucedió a Volkmann en el mando de la Legión Cóndor y por parecidas fechas Monti a Bernasconi al frente de la Aviación Legionaria.

Los resultados de la batalla del Ebro para las fuerzas republicanas fueron desastrosos. En enero de 1939 los efectivos de caza de la F.A.R.E. se reducían a unos 90 aviones, sin contar los de la 5ª Escuadrilla del Grupo 26, que operaba en Castilla la Nueva. Los últimos efectivos en Cataluña tuvieron que retrarse a Figeras y Vilajuïga, constantemente acosados por la aviación franquista.

Entre las últimas acciones de las FARE, destaca la del día 16 de diciembre de 1938, cuando se produce un intento por parte de las escuadrillas 2ª y 4ª del Grupo 24 de ôKatiuskas" , mandadas por Leocadio Mendiola de poner fuera de combate al aeródromo de La Cènia y al mayor número de aparatos de la Legión Cóndor. El resultado no fue el esperado, varios ôKatiuskas" fueron derribados por los antiaéreos del 88 y por los cazas Bf-109.

Henschel Hs 126A
Ju-87 A "Stuka"

En la ofensiva de Cataluña, la lucha aérea se limitó a los primeros días, ya que casi todos los "Super Moscas" estaban destruidos o en reparación. Las escuadrillas contaban con los "Moscas" que habían sido reparados a lo largo del segundo semestre de 1938, los primeros fabricados en Alicante por la Hispano y con los "Chatos" salidos de Sabadell y Reus. En un duro ataque simultáneo a las aerodromos de Cataluña quedaron averiados, el 12 de enero, del orden de la mitad de los cazas republicanos aún en servicio, golpe definitivo del que la Escuadra número 11 no pudo recuperarse.

Perfil de un Heinkel He-111 J

La 2ª y 3ª de "Chatos", que permanecieron en apoyo de la ofensiva de Pozoblanco, derribaron el 23 de enero al gran piloto sublevado Manuel Vázquez Sagastizábal, tercero en la lista de ases. En Cataluña, los últimos cazas en vuelo fueron destruidos en los ametrallamientos a los aeródromos de Vilajuïga y Figueras en los primeros días de febrero; en el último combate en esta zona, el jefe de la Escuadrilla de Vuelo Nocturno, José Falco, derribó al Messerchmitt Bf-109 del suboficial Hans Nirminger y él mismo cayó.

Por esta época se esperaban en la frontera francesa unos 70 "Moscas", 50 "Super-Katiuska" y algunos "Seversky" y "Bellanca" americanos, y otro material que no llegó a tiempo. Por contra, sí que llegaron a la España sublevada 40 Messerchmitt Bf-109 E, 15 Fiat G-50 y una escuadrilla de Heinkel He-112, aunque prácticamente no entraron en combate. Desde Cataluña se iniciaba la huida hacia el destierro, refugiados civiles y militares se refugiaban en Francia. De las fuerzas aéreas, sólo cuatro aviones, tres "chatos" y un "mosca" consiguieron pasar la frontera. El resto de los aparatos en condicones de volar se entregaron o estaban destruidos.

El Fiat G-50 italiano

Últimos datos y números:

En resumen, la guerra aérea supone: más de 400 aeródromos habilitados en zona gubernamental y del orden de la mitad en la rebelde, 350 aviones y 550 motores revisados o reparados al año en cada uno de los Parques Regionales de Sevilla, León y Logroño, 250 "Chatos" fabricados en Sabadell y Reus, 50 Fiat Cr-32 reconstruidos en la Hispano-Suiza de Sevilla, 60 millones de litros de combustible de aviación analizados en el Laboratorio Móvil de la Jefatura del Aire y transportados por el Tren de Combustible (que llegó a contar con 40 camiones cisterna), unas cien mil toneladas de amonal fabricadas sólamente para las bombas de la aviación rebelde, centenares de pilotos y tripulantes de avión formados en España (aparte de los 600 pilotos hechos en Rusia, un centenar en Italia y Francia y los 40 de Alemania...). Estas cifras, por si solas, nos pueden dar una idea de lo que significó la guerra aérea en la Guerra Civil Española.

-------Javier Arrimada 2010 ------------