---La batalla de Teruel y la Ofensiva de Aragón, 1937-38 ---

 

La batalla de Teruel 1937/38

En diciembre de 1937, la aviación rebelde montó una operación contra los aeródromos republicanos de Aragón, con la idea de ocultar las intenciones de ofensiva por el sector de Guadalajara e intentar destruir la aviación republicana en tierra o en el aire. Esta operación no obtuvo los frutos previstos, ya que el Ejército popular se adelantó con su ataque a Teruel, para apoyar esta ofensiva se había concentrado la mayor parte de la aviación republicana en los aeródromos de Levante.

La batalla de Teruel resultó extremadamente dura por las temibles condiciones meteorológicas, frío y nieblas, y la gran concentración antiaérea. Los combates aéreos fueron casi tan intensos y enconados como en Brunete y Belchite, aunque la caza gubernamental (ahora con 72 "Moscas" y 48 "Chatos", casi todos Polikarpov I-15 bis "Super Chatos" en plantilla) no pudo ofrecer tanta resistencia como entonces a la potente masa que pudo desplegar la Aviación rebelde en esta ocasión (108 Fiat Cr-32 y 24 Messerschmitt Bf-109). Para los bombarderos fueron días aciagos el 17 de diciembre, que vio perderse una formación completa de Heinkel He-111, seis de los cuales llegaron a aeródromos tan lejanos como Salamanca, Ávila, Escalona y Talavera de la Reina, y uno a zona republicana. El 20 de enero, se produce la muerte en acción de guerra del comandante Negrón, jefe de los Romeo Ro-37.

Romeo Ro-37

En cuanto al frío, sólo hay que decir que en los aeródromos de la provincia de Soria se formó hielo en las alas de los aviones, ¡en tierra!, y que hubo que picarlo para que los aviones pudieran despegar (después de calentar los cilindros de los motores, en algún caso, con soplete); en estas condiciones, los vuelos en aparatos de cabina abierta eran normales, mientras que los de cabina cerrada carecían de calefacción, aunque en los que volaban muy altos (los Tupolev Sb-2 Katiuska, por ejemplo) se usaron trajes calentados eléctricamente.

Tupolev Sb-2 Katiuska capturado y pintado con los emblemas de los sublevados

La Aviación gubernamental no pudo reponer las severas pérdidas que se fueron produciendo durante la batalla, pues el bloqueo del Mediterráneo se hacía sentir, los suministros no llegaban y se vio obligada a disolver dos escuadrillas de "Moscas" (primero la 3ª y luego la 6ª) y una de Tupolev Sb-2 "Katiuska" (la 2ª), con la pequeña contrapartida de la llegada de los primeros Grumman G-23 Delfín del Canadá, vía Francia. Las escuadrillas de "Chatos" se mantuvieron e incluso se llegó a organizar una efímera quinta escuadrilla, gracias a las salidas de las factorías de Sabadell y Reus.

Grumman G-23 Delfín

La Aviación rebelde pudo mantener sus unidades e incluso volver a incrementar las escuadrillas de Fiat Cr-32 españolas, ahora a seis, a pesar de que Alemania se retrajo en su ayuda ante la crisis europea por la cuestión de Austria, dado el gran número de aviones, recibidos a finales de 1937, cuando el desenlace de la campaña del Norte hizo ver a alemanes e italianos que ya no se incurría en riesgo político ni económico al enviar nuevo material. Esto permitió a la aviación sublevada mostrarse activa y agresiva durante toda la batalla, aunque los informes redactados a su final demostraron que los efectos materiales en zonas fortificadas eran muy inferiores a los morales. Los jefes de las seis escuadrillas Fiat Cr-32 eran Salvador, García Pardo, Murcia, Manrique Montero, Miguel Guerrero y Barranco (las números 3, 4 y 6 formaban en el grupo de Ibarra).

Ofensiva rebelde de Aragón, primavera-verano de 1938

En la campaña de Aragón de marzo y abril de 1938 que condujo a las fuerzas rebeldes desde las puertas de Zaragoza al río Segre y al mar, se vio la otra cara de la medalla, ya que la verdadera eficacia de la aviación se demuestra ante las tropas en movimiento, particularmente si éste es más o menos desordenado. En este período, la Aviación rebelde llegó al máximo de actividad y movilidad.

El primer día, la caza enemiga no hizo acto de presencia; más adelante quiso oponerse a la avalancha, y en su primera irrupción logró derribar a un jefe de grupo italiano de caza recién llegado de su país, pero el 12 y el 24 del mismo mes sufrió unas severas derrotas a manos del grupo Fiat Cr-32, capitaneado por Ángel Salas, que, unidas a la pérdida de todos los aeródromos avanzados, produjo su eclipse temporal. A pesar de ello, las pérdidas de los grupos rebeldes de "Cadenas" ante las defensas de la línea fortificada del Guadalope fueron graves, lo que no les amedrentó; el comportamiento del grupo Heinkel He-51 de José Muñoz "El Corto" fue particularmente ejemplar, y le valió la propuesta de Laureada colectiva.

Messerschmitt Bf-109 B-2 de la Legión Cóndor

Después de la espectacular derrota del Ejército del Este, todo parecía augurar una continuación de la ofensiva hacia Barcelona o, si no se querían correr riesgos innecesarios, hacia Tarragona. Contra todo pronóstico, el camino elegido fue el del áspero Maestrazgo, hecho famoso por la dura resistencia del general carlista Cabrera en el siglo anterior, en dirección a Castellón y Valencia. Castellón cayó, a mediados de junio (a los dos meses de la llegada al mar), pero Valencia no pudo ser alcanzada. Creo que la razón que presidió esta elección no fue militar, sino política: evitar todo pretexto de intervención francesa en unos momentos de tensa situación internacional como consecuencia de la anexión de Austria por Alemania.

La Aviación rebelde notó en grado sumo las consecuencias de esta desabrida lucha de tres meses en terreno inadecuado y el número de aviones en vuelo disminuyó apreciablemente, habida cuenta de que en los primeros meses de 1938 las aportaciones exteriores fueron escasas. En abril y, mayo entró por la frontera francesa una nueva remesa de aviones rusos, entre ellos los primeros "Súper Moscas", con los que se equiparon la 2ª y 5ª escuadrillas, las únicas de caza que continuaron siendo rusas; con los antiguos aviones de estas escuadrillas se reorganizó la tercera, a las órdenes de Bravo, y se completaron las primera y cuarta.

Polikarpov I- 16 tipo 10 Súper Mosca

En junio, la Legión Cóndor recibió aviones de reposición y una escuadrilla completa de cazas Messerschmitt Bf-109 del modelo C, dotados de cuatro ametralladoras, como los "Super-Moscas". A partir de este momento, su grupo de caza se compuso de tres escuadrillas de Messerschmitt Bf-109, la primera y tercera, con el modelo B, y la segunda, la de Mölders, con el C; los Heinkel He-51 pasaron a manos españolas.

 

-------Javier Arrimada 2010 ------------